ANTISEMITISMO HOY: “SIONISTA” ES A MENUDO UN EUFEMISMO PARA “JUDÍO”

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El antisemitismo está todavía con nosotros pero no es tomado seriamente en la política.

En el Día Internacional de Recordación del Holocausto, fuimos invitados a reflexionar sobre el hecho que, dentro de la memoria viviente en algunos de los países más sofisticados y mejor educados en el mundo, fue llevado a cabo un programa sistemático de asesinato en masa industrializado con el objetivo de exterminar a una nación entera de gente.

En las siete décadas desde que tuvo lugar el Holocausto, se han hecho periódicamente intentos por negar, restar importancia o relativizar el asesinato de seis millones de judíos por los nazis y sus aliados.

Tal vez la refutación más dramática de tales campañas ocurrió en un tribunal londinense en el año 2000, cuando el autor británico David Irving perdió su caso por difamación contra la académica estadounidense Deborah Lipstadt, y vio arruinada su reputación cuando el tribunal lo declaró un activo negador del Holocausto, antisemita y racista.

En los años desde el juicio, Lipstadt ha continuado su trabajo como historiadora y profesora de historia judía y el Holocausto. Esta semana ella publica un libro oportuno acerca del antisemitismo contemporáneo, oportuno porque todas las señales indican que estamos ingresando en una época en que este prejuicio antiguo está teniendo nueva vida insuflada dentro de él.

En la derecha política, desde la alcahuetería de Donald Trump con los llamados nacionalistas blancos a los intentos de los gobiernos polaco y húngaro de reescribir el registro histórico de sus países, ideas que fueron anteriormente inaceptables han reingresado a la corriente principal.

En la izquierda, tanto el Partido Laborista de Reino Unido como el movimiento Marcha de las Mujeres en Estados Unidos se han fracturado en medio de controversias sobre antisemitismo en sus filas. Y en muchos países europeos, las sinagogas y escuelas están bajo guardia armada en medio de temores de ataques por parte de extremistas islámicos.

“El mundo del antisemitismo ha cambiado drásticamente,” dice Lipstadt. “Hoy lo vemos desde la derecha tanto como desde la izquierda. Y entonces, para hacerlo una tormenta perfecta, también lo vemos de extremistas islámicos o yihadistas. Y vemos antisemitismo en sectores de la comunidad musulmana general.”

En la derecha radical, Lipstadt no ve nada particularmente nuevo en los cánticos en Charlottesville o en las afirmaciones de que los “globalistas” (un eufemismo de larga data) están promoviendo fronteras abiertas y multiculturalismo a fin de destruir a las sociedades anteriormente “blancas puras.”

“Cuando ellos dicen, ‘los judíos no nos reemplazarán,’ no están suponiendo que un judío va a entrar en cada trabajo. Pero digamos que un afro-estadounidense obtiene un empleo. Desde la perspectiva de los extremistas de derecha que el afro-estadounidense no es lo suficientemente inteligente o lo suficientemente bueno para reemplazarlos realmente. Alguien debe estar detrás de él; alguien debe estar manipulando esto; alguien debe estar empujándolo. Ha estado alrededor por un largo tiempo que los judíos trabajaban tras bambalinas en este tipo malicioso de camino.”

En la izquierda, sugiero, el antisemitismo está generalmente contenciosamente confuso con la oposición a las políticas del gobierno israelí. Lipstadt no acepta totalmente esto, señalando a las declaraciones antisemitas de Karl Marx y otras figuras de izquierda, pero ella acepta que el conflicto israelí-palestino es el lugar principal, y argumenta que “sionista” es utilizado a menudo como un eufemismo para “judío”, señalando que Stalin usó exactamente la misma formulación hace 70 años.

Su libro ofrece muchos ejemplos de Jeremy Corbyn, el líder del laborismo británico, defendiendo y apoyando gente que ha hecho declaraciones repelentemente antisemitas.

¿Qué piensa ella de medidas tales como la legislación aprobada esta semana en el Dáil Éireann, que bloquearía las importaciones de bienes producidos en asentamientos ilegales en los Territorios Ocupados?

“No la estoy llamando antisemita, pero tengo problemas con ella cuando señala a Israel para la exclusión de todos los otros países,” dice ella. “Cuando hay un foco singular sobre Israel para la exclusión de todos los otros sólo plantea preguntas.”

Para los judíos europeos, la sensación más grande de amenaza en los últimos años ha venido de ataques terroristas yihadistas, pero Lipstadt también señala a encuestas que revelan antisemitismo generalizado en las comunidades musulmanas a lo largo de Europa.

“No significa todos, pero es suficiente para causar preocupación,” dice ella. “¿Eso significa que esas personas van por lo tanto a recoger un arma y a hacer algo? No, por supuesto que no. Pero significa hostilidad y una voluntad de creer en motivos prejuiciosos y estereotipos, y eso es preocupante también. También significa que los judíos en esos países sienten que no pueden ser visiblemente judíos, que tienen que ocultar su judeidad.”

Ella es altamente crítica de aquellos, particularmente en la izquierda progresista, que restan importancia a los efectos de este sentimiento.

“Ciertamente no es tomado seriamente por cierta gente en el mundo político. Y aquí estamos hablando más sobre la izquierda que sobre la derecha”.

“Si no te presentas como una persona de color o como una persona pobre entonces no puedes ser una víctima de prejuicio. Ahora por supuesto la idea que la gente en la izquierda ve a los judíos como blancos es irónica, porque la gente en la extrema derecha ve a los judíos como no blancos.”

Las cosas son mucho más fluidas hoy de lo que han sido jamás, dice Lipstadt. “En la derecha y en la izquierda encontramos gente que está usando esto como una herramienta para promover sus intereses. En algún nivel eso es casi más preocupante, porque un antisemita que te odia verdaderamente por convicción es en algún nivel al menos honesto acerca de lo que está sintiendo. Pero alguien que sólo lo usará porque es eficaz es más preocupante.

“Sin embargo, espero realmente que el mundo no piense en los judíos sólo como víctimas. Los judíos han dado una cantidad tremenda al mundo. Los judíos tienen un legado muy multifacético, vibrante, y rico. Y dejar que eso sea subsumido o tomado por una noción de persecución y victimización sería una gran tragedia.”